martes, 12 de enero de 2010

La espina clavada










Sánchez Dragó, a lo largo de su dilatada carrera como intelectual, ha llegado al cenit del conocimiento del alma humana. Es un hombre que lo sabe todo, absolutamente todo. No hay más que escucharlo cuando hace una aparición en televisión, leer la profundidad de pensamiento que destila en sus libros o entender lo que dice entre líneas en cualquier entrevista que le hacen ya sea de radio como en prensa escrita.

Sánchez Dragó lo sabe. Él conoce su potencial pero no le es suficiente la consciencia de ese nivel al que ha llegado, tiene aún, y a pesar de todo ello, una asignatura pendiente en su existencia que está clavada como una espina en lo más hondo de su ego. Debe enfrentarse, sin más dilación, al Gran Lama del Tíbet para obtener ese broche de oro que tanto necesita y que rubrique, de una vez por todas, su excelencia en el campo de la sabiduría.

Sánchez Dragó ha viajado a través de toda Europa y parte de Asia, cabizbajo, meditabundo y, aparentemente humilde y ensimismado, hasta alcanzar el Himalaya. Una vez allí pide, postrado de rodillas y con la frente apoyada en tierra, ser recibido por el Gurú del conocimiento. Se le concede sin condiciones por lo que rápidamente hace acto de presencia ante Él.

El maestro Lama, el guía espiritual más respetado del lugar, permanece en su postura acostumbrada, sentado en el suelo, las manos recogidas y los ojos semientornados. La sombra de Sánchez Dragó cae sobre Él como una losa cuando se abre la puerta del monasterio para darle entrada.

El visitante avanza decidido hacia el monje vestido con túnica azafrán, se para ante Él a escasos centímetros y manteniendo la postura erguida dice como saludo:
“Puede usted preguntarme sin reparos todo cuanto quiera saber”.


4 comentarios:

fonsilleda dijo...

¡Vaya!, me habías engañado. Recuerdo que en algún momento de mi ya larga vida fui admiradora del Sr. Sánchez Dragó, lo que no sé es que se hizo de aquel hombre distinto, culto y políticamente incorrectísivo, vivido y vividor. ¿En qué lugar habrá quedado?.
En cuanto a tu escrito, me gusta mucho esa sutil ironía que te lleva, de primera impresión, a pensar lo que no es.
¡Bien!
Bicos.

Lluís Pla dijo...

Yo también confié en Sanchez Dragó antes de leer lo suficiente y necesario para darme cuenta de estos detalles que citais, la verdad es que dá el pego por poco tiempo.

A pesar de eso me gustó y me gusta el libro "Carta de Jesús al Papa".
(Creo que te refieres al del Sendero de la mano izquierda).

Saca partido de su imagen popular de sabedor de lo mítico y lo místico, de lo esotérico y lo exotérico (palabras suyas), de sus múltiples ritos iniciáticos ves a saber donde, de sus experiencias con sacerdotisas de edad joven, de su consumo de substáncias en lugares sacrosantos, y sus amistades celibérrimas, para escribir sobre temas llamativos.

El hinchamiento del EGO es la principal contradicción en la que cae todo aquel que se aventure en escribir sobre filosofia oriental sea la que sea. El primer punto donde se le pilla.

Si me lee espero que haga uso de su trabajada ecuanimidad y su mahaprajnaparamita para no caer en el segundo veneno del buddhismo: la ira.

Mirad esta parodia, está muy bien:

http://www.youtube.com/watch?v=fHdKaKPW50Q

fonsilleda dijo...

Manel totalmente de acuerdo con la definición que haces del S.D. que se ve ahora.
Pero te aseguro que antes, como dice Anhemart fascinaba. Quizá es que eras muy joven y todo aquello que, por una u otra razón sobresaliera te encandilaba.
Hace mucho tiempo que sé que es sólo un niño rico que además presume de que no le importa. ¡Ya!.
Hace tiempo que sé que tiene negros y hace bastante tiempo que un libro suyo me dejó como si hubiera comprado un "abecé" con ínfulas.
En fin...

Lluís Pla dijo...

La verdad es que llama la atención, sabe y quiere llamarla, sabe mantener una imagen sinó polémica como mínimo llamativa, lo de presentarse con la geisha en una boda ( y del PP) parecia un numerito de excentricidad fingida como los que montaba Dalí y que la habia alquilado para la ocasión.

A los que lo hemos conocido los últimos años nos creemos que goza de un gran dominio de la literatura española y que forma parte de una élite de intelectuales del los que ya se puede permitir decir lo que quiera, que se codeaba con Camilo José Cela y Antonio Gala ( y Lorca y Machado porque ya no estaban) y que no solo de literatura puede hablar sinó también de política, historia, filosofia, religión, pensamiento contemporaneo y clásico y universal.

Lo primero que me sorprendió fué que oyéndolo hablar sobretodo de literatura en su programa de TV2 antes del Puncet, en sus libros en cambio su tema principal es la religión, la mitologia y el esoterismo (no dejan de ser temas llamativos).

Lo segundo que me sorprendió es que en las entrevistas que le hacen por TV siempre solo habla de sus prácticas de meditación, de su capacidad con el sexo tántrico, de sus secretos para mantenerse tan joven a base de muchas pastillas y madrugar, y poco más de lo mismo, solo detalles anecdóticos para crear una imagen que quiere dar, y asume un rol del "gran orientalista de España" cuando teoricamente su sabiduria es otra.

En lo que he leido de él pues abusa de pedanteria, como dice Anhermart, de sabelotodo pero todo de todo, abusa de lenguaje rocambolesco, de palabrejas de lenguas arcaicas sobre mitos, de recursos pedantes como "Machado dixit", bueno igual que habla.

PERO, insisto, dice muchas cosas que me gustan, aunque se base en libros que ya existen y lo admita, y aunque lo escriban negros y no lo admita. Ni todo es malo ni todo es genial. Estoy de acuerdo en lo de que: ni fu ni fa, sólo escribe.