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martes, 24 de diciembre de 2013

DIÁLOGOS PARA BESUGOS


(El trabajo de estar parado)


-Buenos días.
-Buenas tardes.
-¿Está usted sin trabajo?
-No, ¿por qué?
-Porque lo veo inactivo.
-No tengo nada que hacer.
-¿Desempleado?
-¡No, solo parado!
-¿Y por qué no está en movimiento?
-Porque me cuesta mucho hacerlo.
-¡Entonces trabaja!
-Solo cuando no estoy parado.
-Mal empleo eso de trabajar sólo cuando no se está parado.
-¿Cómo quiere que pare cuando trabajo?
-Es que me cuesta verlo desempleado si está parado. Usted no se mueve para no trabajar.
-Mi trabajo me cuesta quedarme parado, pero con esfuerzo todo se consigue.
-Gente como usted es la que destruye empleos a diario.
-Pues sí, me empleo a fondo en ello, mire usted.
-¿En qué?
-En dejar a la gente parada cuando me ven inactivo.
-Me deja parado con su cinismo.
-¡Lo ve!
-Sí, me está bien empleado por pararme a ver como no trabaja.
-¡Pare, pare el carro!, que  mi trabajo me cuesta emplear bien el tiempo de paro.
-¡Ahora me dirá que emplea el tiempo de paro en buscarse trabajo!
-Solo me faltaba eso, ¡un pluriempleo!
-¡Pero si está parado!, ¿en qué quedamos?, ahí se queda usted, con su trabajo mal empleado.
-Buenos días.
-Buenas tardes.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Diálogos para besugos


-Buenos días.
-Buenas tardes.
-¿Tiene usted algo de vergüenza?
-No señor, no me queda ninguna.
-¿La ha vendido toda?
-No, la he devuelto porque me daba náuseas. No tenía salida.
-¿Ni siquiera un poquito en algún rincón del almacén?
-Ya le digo que no, ocupaba mucho espacio y no me daba beneficio alguno.
-¿Y no le quedará algo de decencia, sentimiento de culpa o expiación de los pecados?
-Antes tenía una cantidad indecente de todo ello pero tuve que devolverlos.
-Porque no tenían salida, claro.
-Por eso y por las arcadas.
-¿qué arcadas?
-Las que me daban cuando nadie lo demandaba.
-Yo lo que demando es algo de vergüenza torera, eso que dicen que se llama dignidad, sentido del honor…algo que llevarme a la boca para que me crean mis electores.
-¿Y para qué quiere algo que ya no se lleva ni en los mangos de paraguas?
-Es que me dedico a la política, mire usted.
-Ya me parecía a mí…
-…y me han dicho que a lo mejor aquí…
-Ni aquí ni allá, lo que usted pide es un imposible en estos días.
-Pues me voy a tener que ir con el rabo entre las piernas.
-Yo de sexo no hablo. Se tendrá que marchar como ha venido; desvergonzado y sin novio.
-Lo del novio es harina de otro costal.
-Con su pan se lo coma, yo no entro ni salgo.
-Usted no, pero yo soy experto en armarios y sé lo que me digo.
-No lo dudo, es más; lo apostillo.
-¡Y usted qué sabe!
-Me lo acaba de poner en bandeja usted mismo: político, gay y desvergonzado. Usted no necesita nada de lo que hay aquí expuesto, tiene todo lo que se necesita para triunfar hoy en día.
-Es usted muy descarado para ser un simple plebeyo.
-Y usted muy flojo para ser un corrupto.
-Político, le he dicho político.
-Más a mi favor.
-Usted no sabe con quién está hablando.
-¡Ya empezamos…!
-Buenos días.
-Buenas tardes.

martes, 13 de septiembre de 2011

Diálogos para besugos

En homenaje a quien inspiró mis primeros pasos en el humor desde niño.

Armando Matías Guiu 1925-2004




─ ¡Buenos días!
─ ¡Buenas tardes!
─Eso se lo dirá usted a todas.
─Eso se lo digo aquí y en la cama.
─ ¡Menos lobos Caperucita!
─Y usted que lo vea.
─ ¿Tienen ustedes alcachofas con anchoas?
─De eso nada monada.
─Menos mal, entonces deme usted una hora convenida.
─ ¿Cual le interesa? ¿La hora de la verdad? ¿La hora nona?
─No, más bien querría una de sesenta minutos, pero bien servida.
─ ¿Y los cuartos?
─ ¡Ni hablar, de sesenta minutos; ni uno más ni uno menos!
─Me refiero al parné, la pasta gansa…
─De pasta de boniato me he quedado yo, ¿hay que pagar encima?
─Y debajo…
─ ¡A buenas horas mangas verdes…! ¿Y al punpún?
─Al punpún y al vino, vino ¡no te fastidia!
─Es que yo quiero la Hora Happy, y esa es Free.
─ ¿En qué quedamos: la Free o la Happy?
─Me es inverosímil una que la otra.
─ ¡O estamos a Rólex o estamos a setas!
─Es que la Happy Hour es Free mayormente, a ver si me entiende.
─No señora, no la entiendo porque las horas convenidas son de pago religioso.
─Soy ateo.
─¡Será atea!
─Ateo, ¿no ve el bigote?
─Mi señora también lo lleva y es practicante.
─ ¿Su señora pone inyecciones?
─No, prácticamente ya lo ha dejado. Ahora lleva bigote.
─ ¿Lo lleva a horas convenidas o a jornada completa?
─Ahora precisamente hace el cuarto turno.
─ ¿En la hora Free o en la Happy?
─En la que usted guste.
─El gusto es mío.
─En buena hora.
─ ¿En la Free?
─No, mejor en la Happy.
─ ¡Buenos días!
─ ¡Buenas Tardes!