viernes, 19 de junio de 2009

La estatuilla








Anita era una niña pálida. Recordaba a la bailarina de porcelana que su madre colocó alguna vez sobre la mesita del salón y que nunca más reparó en ella.
Anita era muy pálida, sospechosamente pálida. Eso a su padre no le hacía la menor gracia y tal vez por ello fuera que no la acarició nunca.
Anita estaba allí siempre, como la bailarina de porcelana. Estaba, pero nadie parecía verla.
No había alcanzado aún la edad de la adolescencia cuando, inexplicablemente, el mundo se esfumó ante sus ojos.
Tal vez, su naturaleza, no encontró mejor venganza que esa contra los que nunca la vieron.

9 comentarios:

Monelle/Carmen dijo...

¡Qué triste final! Es bueno este micro. Me gusta.
Besos.
Carmen

Valentín dijo...

Me encantan los microcuentos. Grandes historias contenidas en unas pocas palabras. Este me ha gustado mucho. Un abrazo.

Andrés Hernández Martínez dijo...

Gracias Monelle, gracias Valentín.
Un abrazo.

fonsilleda dijo...

¡Qué triste!, deja el cuerpo desazonado, eso sólo debe querer decir que es bueno.
Felicidades.

Deprisa dijo...

Me ha gustado. Me recuerda en su tono a las parábolas orientales, pero con un tono quizá un tanto más pesimista y airado.

Deprisa dijo...

Me ha gustado. Me recuerda en su tono a las parábolas orientales, pero con un tono quizá un tanto más pesimista y airado.

Lluis dijo...

Hola Andrés, mi escritor faborito de todos los posteriores a Homero.

Yo entiendo que puede entenderse "el mundo se esfumó ante sus ojos" de dos maneras:

Que pierde la vista como venganza, porque así los que no se percataban de ella reciben el mismo menosprecio o más, de no conseguir ser de interés en su mirada.

O que desaparece de forma ( llamémosla mágica ) de ese mundo, porque ya que a nadie le importaba su existencia, no tenia sentido pertenecer al mismo mundo que ellos. ( Y se va a otro mas afin )

Un placer leerte, y pensar largo rato en estos finales tuyos que no dejan nunca indiferente.

Andrés Hernández Martínez dijo...

Fonsilleda, Deprisa.
Mi agradecimiento por leer y comentar
mi texto.
Saludos.

Andrés Hernández Martínez dijo...

Lluis, mi amigo Lluís:
Me alegra mucho tu presencia en esta página y doblemente tu comentario.
Las dos opciones que apuntas son válidas. Veo que tienes buen ojo para analizar un texto. La gracia está en esa ambigüedad que hace que el lector piense en posibles finales, si lo he conseguido me doy por satisfecho.
Un abrazo a mi Uke preferido.
Aprovecho este espacio para decir que gracias a tu colaboración en el examen de 1º Dan de Aikido salí victorioso en ese objetivo tan importante para mí.