viernes, 27 de marzo de 2009

El riesgo de preguntar a un hombre








Días atrás me pediste que te describiera, que te dijera lo que siento por ti; lo que tú me inspiras. Lo aderezaste con el latiguillo que soléis usar las mujeres con demasiada frecuencia: “Eres muy poco comunicativo”, “En la pareja tiene que haber más comunicación”.
He recapacitado sobre ti y sobre mí en estos días y aquí está mi reflexión final: Es muy difícil estar lejos de ti, cada minuto que estoy sin verte se me hace eterno y nada me consuela. Sólo espero el preciado momento del encuentro; cuando veo tu sonrisa luminosa, tus ojos que tanto me hablan sin decir nada, tu estilizado cuerpo rebosante de virtudes: ojos, manos, boca, pechos… ¡todo da la medida para colmar mis sueños! Tu risa, tus gestos, esa feminidad tuya que me puede y me transforma en un depredador de tu carne firme y dulce como la miel, tus andares felinos que despiertan mis más salvajes instintos… Todo en ti hace que aflore el deseo. Cualquier hombre no tiene más remedio que reaccionar al contemplarte. No se puede ser indiferente a tu presencia pues cuando apareces lo llenas todo. Pero no conozco nada de esa dimensión en tu interior. Lo siento, querías la verdad. “Todo aquel que busca la verdad corre el peligro de encontrarla.”

6 comentarios:

Monelle/Carmen dijo...

Hay verdades que no duelen o no deberían hacerlo. Bellísima y entregada declaración. Muy distinto a lo que te veo normalmente. Besos.
Carmen

Entrellat dijo...

Y es cierto... En una ocasión, en una ocasión muy especial, un amigo mio hizo una pregunta a otra persona que estaba en la sala, y su respuesta fue lo más inteligente que he oido hasta hoy.

Su respuesta fue: "no preguntes lo que no quieres saber".

Saludos,

Entrellat

Valentín dijo...

Por eso los hombres no preguntamos tanto y preferimos vivir en la ignorancia. Sospechamos que no seríamos capaces de soportar algunas verdades.
Buen trabajo, Conan. Me ha gustado.

Valentín dijo...
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HERMES dijo...

La ignorancia es muí atrevida y detrás de una pregunta una respuesta,
hay respuestas que humillan sobre todo las basadas en la verdad ,pero siempre hay quien pide a gritos que se le humille quizás por ignorancia.

Andrés Hernández Martínez dijo...

Antonio:
Bienvenido a mi blog como comentarista.
Un abrazo.